Cuándo merece la pena rediseñar una web
Indicadores visuales, comerciales y técnicos que justifican una reconstrucción.

Una web no necesita rediseñarse simplemente porque tenga varios años. La decisión debe basarse en problemas que afectan a la marca, la conversión, el contenido o el mantenimiento.
La empresa ha cambiado
Si los servicios, el público o el posicionamiento son distintos, la arquitectura antigua puede comunicar prioridades que ya no existen.
El diseño resta confianza
Tipografía, fotografías, espacios y consistencia influyen en cómo se percibe el nivel de la empresa. Una identidad fragmentada puede hacer que una buena oferta parezca menos profesional.
Editar es difícil
Cuando cada cambio rompe otra parte, existen dependencias obsoletas o el contenido no está estructurado, una reconstrucción puede ser más eficiente que continuar parcheando.
No convierte ni se puede medir
La nueva web debe definir acciones y eventos desde el principio. Un rediseño visual sin mejorar contenido, velocidad y medición solo cambia la superficie.
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